Estoy cansada.
Cansada de ver a energúmenos/as, de ver a esa gente que se cree superior que los demás por el puesto que ocupan.
Sí, me refiero a esa estirpe, llamada políticos.
Se creen que somos tontos. Pero no, simplemente estamos cansados ya de sus interminables idas por los cerros de Úbeda a la hora de hablar.
Está claro porqué cobran tanto dinero, cobran por palabra hablada, normal que se hagan de oro.
Y todos los días es la misma historia. Y cada día se descubren más trapos sucios, que ellos se empeñan en tapar. A toda pregunta que les formulan ellos no contestan con esa claridad de la que presumen, para nada, ellos contestan con evasivas e insultando poéticamente al rival.
Al igual que yo, mucha gente está cansada. Mucha gente quiere acabar con toda esta sarta de engaños y estafas. Pero sólo tenemos eso, ese sueño, esa utopía. No tenemos los medios necesarios para acabar con ello. Pero, ¿no los tenemos o no los vemos?
Los tenemos, sí, pero no los vemos, y el motivo por el cual no los vemos es el miedo. Es ese afán nuestro por analizar los puntos positivos y negativos de todo aquello que pretendemos conseguir. Ese miedo nos lleva a ver más factibles los puntos negativos de todo. Tenemos la costumbre de buscar más las consecuencias negativas que las positivas.
Utilizamos como recurso la manifestación, pero no todos. Aun teniendo ideas apoyando las manifestaciones/huelgas no acudimos a ellas por no perder un día de trabajo estando en la situación que estamos. Dicha situación todos sabemos quien la ha forjado; sí, nuestros amigos
los payasos de la tele, perdón, quiero decir, los políticos.
Sin embargo, con esto no se soluciona nada. Ellos se ríen. Se ríen en sus casas, se ríen mientras se reúnen en carísimos restaurantes y comen vorazmente los manjares más caros y sabrosos que nadie, excepto ellos, se pueden permitir. Luego, cámara de televisión en mano, muestran cara de pena y afirman estar trabajando seriamente en todos los pormenores que están pasando los españoles. Por eso mientras se debate la privatización de la Sanidad, un derecho que deberíamos tener todos los españoles, dos políticos son "pillados" jugando con sus iPads al "Apalabrados". Y luego piden perdón. Pobres... Luego los ves llegar a cada uno con un coche último modelo con todos los lujos de serie, pobres... y poseen grandes parcelas adornadas con un lujoso chalet/dúplex con jardín y piscina en las afueras de cualquier pueblito dejado de la mano de Dios, pobres...
¿Cómo es posible que mientras algunos se mueren de hambre, ellos posean cuentas millonarias en paraísos fiscales? Ese dinero, ¿de dónde salió?
Métete las manos en los bolsillos. Ahí estaba ese dinero. En ese chalet que poseen, un ladrillo lo has pagado tú, una bolsa de cemento la has pagado tú. El mantenimiento del agua de la piscina la estás pagando tú con tu cada vez más escaso sueldo, mientras te devanas los sesos para poder hacer cargo a las facturas cada vez más caras de gas, electricidad y agua.
Todos nos preguntamos lo mismo, ¿qué podemos hacer? No se nos ocurre nada. Tenemos que actuar. Dejar el miedo atrás, ir hacia adelante. Uno sólo no hace nada. La unión hace la fuerza. Busquemos todos el hacha común con el que cortar este árbol podrido. No busquemos una fecha, no les dejemos preparar un contra-ataque. Ataquemos de frente, seguros, firmes. Un grupo enfurecido de gente no puede estar equivocado.