lunes, 25 de febrero de 2013

un amor de 8 minutos

Estoy en la parada del autobús. He llegado justo a tiempo, la línea 4 no llega hasta dentro de 3 minutos. Veo a lo lejos a una chica llevando una maleta dos veces ella. ¿O es la maleta quien la lleva a ella?

Malcruza la carretera arrastrando ese muerto con ruedas. Llega a mi parada. Con esfuerzo sube la maleta el leve escalón que la separa de la carretera. Ha llegado justo a tiempo, se acerca el autobús que yo pretendía coger.

La veo de reojo que se prepara, ¡¡va a coger la misma línea que yo!!
El autobús se para, abre sus puertas y no me lo pienso dos veces. Me acerco a su maleta y se la subo al autobús. Su cara es épica, está blanca, no se lo esperaba; seguro que ha pensado "mierda, pretende robarme la maleta". Me sonríe, me da las gracias tímidamente, paga su billete y se marcha deprisa al final del autobús.

Me siento tres filas de asientos por delante de ella, veo su reflejo en los cristales. Mira la carretera, pensativa. La observo hasta que llego a mi parada (aproximadamente unos 8 minutos después de coger el bus). Bajo y a través de las puertas veo que me vuelve a sonreir, dándome las gracias de nuevo.

No sé su nombre, ni su edad, ni de donde es. Sólo espero que el destino me vuelva a reunir con ella al menos una vez. A ser posible sin maleta de 7 kilos.

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