lunes, 21 de octubre de 2013

La importancia de una mierda. Capítulo 2: "Amistad: ¿Realidad o utopía enmascarada?"

Presumimos de amigos. Y no lo son.
Los amigos son aquellos que están ahí y no necesitan preguntarte "¿estás bien?", saben de sobra que no lo estás.
Los amigos son aquellos que ante cualquier situación procuran ayudarte dando lo mejor de sí mismos.

Confundimos la palabra "colega" con la palabra "amigo".

Un amigo no te deja tirado de la noche a la mañana.
Un amigo, ante un problema contigo, no te abandona sin dejarte explicar antes.
Un amigo, por muy lejos o difíciles que estén las cosas, no deja de "estar ahí" a su manera.
Un amigo no se ríe si te caes, sino que te ayuda a levantarte, y si hace falta, se tira al suelo contigo.
Un amigo te hace ver la realidad que por tus propios ojos no llegas a alcanzar a ver.
Un amigo te cubre las espaldas sin que se lo pidas, y no traiciona a la mínima presión.

Un colega es aquel tipejo que un día se lleva genial contigo y al siguiente eres un extraño para él.
Un colega es alguien con quien ponerse al día una vez cada 3 meses, si acaso.
Un colega pasará de ti el día menos pensado. Se hacía pasar por amigo, pero tras la dejadez, se ve realmente lo que era: un colega, un conocido, un interesado, uno más en la lista de amantes.
Un colega, es un compañero de clase, un pseudo-amigo cuya duración viene marcada por la duración del curso. Como si llevara pilas alcalinas de los chinos. Es un amigo con fecha de caducidad.

Si realmente nos parásemos a pensar quiénes son amigos y quienes colegas. Los amigos de verdad los contaríamos con los dedos de una mano. Y si necesitas las dos manos, ahí hay algo que sale mal. Alguno es aún un colega encubierto.


Jorge, esta entrada te la dedico personalmente y en exclusiva para ti. Por ser un amigo de verdad. Mi gran amigo, mi gran Jorge.


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