sábado, 25 de enero de 2014

La importancia de una mierda. Capítulo 3: "Hombres y mujeres, condenados a (des)entenderse"

"Las mujeres sois muy complicadas", "Todos los hombres sois iguales"

La de veces que habremos escuchado y/o dicho alguna de estas dos frases. Y a ninguna de las dos ni le sobra ni le falta razón.

Este amor-odio es mucho más fácil de lo que podéis llegar a creer. La solución es saber escuchar y entender a la persona del sexo opuesto (o del mismo) que os pone la cabeza patas arriba.

Antes de empezar, aviso: hablo en general. Algun@s no se sentirán identificados o no lo querrán reconocer. Así espero que no os siente "mal" estas palabras que os voy a dedicar.

Las mujeres no es que sean complicadas de entender, lo que pasa es que a ellos o les dices las cosas como son o no se enteran ni de la mitad. Son así de simples. Ellos son de sumar 2+2 y ellas de 1+1+1+1. O de otra manera, para ellos la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta pero a ellas les gusta dar vueltas entre los dos puntos. Se tarda más en llegar de un punto a otro, pero ¿y lo entretenido qué es? Es que en el fondo, siempre serán un poquito niños y con esos enfados por culpa de esas vueltas, a ellas les escapa una sonrisilla y a muchos esas sonrisillas, son un punto de debilidad. No penséis hombres que las mujeres juegan con vosotros, ¡faltaría más! Pero enseguida se os ve el punto débil y en eso, ellas, se dan cuenta muy pronto y no dudan en explotarlo siempre. Ellas también tienen sus puntos débiles, los cuales a ellos les cuesta encontrar, pero es debido a su simpleza. Chicas, no se lo tengáis en cuenta. A ellos les gusta que les digan las cosas y a vosotras mandar, ¿qué hay de malo en eso?

En cambio, mujeres, no deis mil y una vueltas a algo que hace o dice o no hace o no dice un hombre. Si dice blanco, es blanco, no un tono marfilado con ligeros toques color clara de huevo y sombras color champagne. No, es blanco. Punto. No hay más. Son así.


Y vosotros, hombres, más que fijaros en lo que dice una mujer, fijaros en cómo lo dice. El tono de la conversación es esencial, eso y la comunicación no verbal, es decir, gestos, miradas... que las mujeres tienen cara, ojos, boca, no únicamente pechos; así es que, aunque os cueste mucho esfuerzo intentad subir vuestra visión unos centímetros más arriba, ellas lo agradecerán.

Sin embargo, aunque uno sea muy simple y el otro muy complejo, es imposible no quererse, el uno al final no puede estar sin el otro. Están condenados a desentenderse.


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