domingo, 9 de noviembre de 2014

Patito Feo

Lo primero, no daré nombres, esta historia es verídica y mantendré el anonimato de la persona que la protagoniza.
Lo siguiente, no pretendo herir a nadie contando lo que voy a relatar, tengo todo el permiso para remover toda esa mierda que lleva oculta varios años.

Muchas veces, para entender el presente de las personas hay que retroceder varios años atrás, y esta vez no iba a ser menos. La infancia puede ser complicada.

Realmente nos damos cuenta de las cosas cuando ya han pasado, y más cuando son cosas de la infancia. Empezamos:

----No te das cuenta de lo chungas que se pueden volver las cosas cuando eres una bolita de carne con gafas que a los tres años empieza a ser el centro de atención del profesorado aprendiendo a leer por tu cuenta.
La situación es sencilla de explicar, tienes 3 años y termina el trimestre. Ves a todos tus compañeros jugando, dando saltos por clase y tú, aislad@, coges una nota del profesor a los padres y te pones a leerla en alto. Tu profesora te ve, te pide que la vuelvas a leer y te lleva a la clase de al lado para que todos te vean rezumar superioridad. (Yo a vuestra edad ya sabía leer).

A eso hay que añadir lo malas que pueden llegar a ser las madres cuando su hijo no es tan aplicado (por no decir que es vago). Una madre no debería usar contra su hijo, aunque fuera para alentarlo, los logros de un compañero de clase. Eso solo puede empeorar las cosas. Como por ejemplo, que ese niño empiece a sentir envidia, celos, de ese compañero, y su manera de actuar sea marginando e incluso burlarse de ese compañero.

Pero centrémonos en la persona protagonista de la historia.

Sabes que vas a ser el patito feo toda la vida cuando un profesor te dice al entregarle un dibujo de plástica que has usado un rotulador tan gordo como tú. Pero en aquel momento no piensas en esas palabras así. Simplemente estás triste porque tu esfuerzo con el dibujo no ha sido recompensado.
Y el llevar gafas de pasta con cristal grueso tampoco ayuda mucho a dejar de ser el patito feo.

Una de las normas de la clase era que las mesas estarían separadas y sólo podían juntarse si se te olvidaba un libro. Así que la única manera de poder ser "niño" eran los recreos. Los recreos eran para jugar o si no te apetecía jugar, subirte a la grada a ver a los equipos de clase jugar a fútbol en busca de ser el campeón de liga.
Nuestro patito feo se juntaba con varios compañeros para jugar a la comba, al escondite... pero un día, así sin más, no lo esperaron para jugar y se fue a la grada. A partir de entonces, otros días, le hacían el vacío, el patito feo daba su opinión y era marginado, incluso se llevaba miradas que insinuaban un "cállate que no pintas nada". Esas miradas siempre eran de la misma persona, aquella persona cuya madre lo alentaba con los logros del patito feo. 

Así fue que, visto lo visto, el patito feo se fue con dos personas ajenas a este grupo que lo marginaba e hicieron buenas migas.
Hasta que cierta persona ya mencionada comenzó a querer separar a ese trío, y no paró hasta conseguirlo unos años más tarde.

Nuestro patito feo rondaba los 13-14 años, se acabó una época: el colegio. Pero empezaba otra: el instituto. Y algunos cambios ya eran evidentes, era un patito adolescente con gafas y aparato dental.
Debido a las asignaturas y optativas, el trío de amigos se separó durante las clases, pero podían seguir viéndose. Por suerte o desgracia, la persona empeñada en destruir al patito feo estaba en un centro diferente.
Ese verano el patito feo y un amigo comenzaron a salir a pasear, ir al cine, tomar algo... lo que se conoce como "salir por ahí". Un día se encontraron con una antigua compañera de colegio que estaba sola y la añadieron al grupo de dos, cuantos más mejor.
Un día no muy especial el patito feo no pudo salir con ellos por enfermedad, llamó para disculparse y salieron los otros dos, con taaaan mala suerte que tuvieron que encontrarse ese mismo día con "la destroza patitos". Esa misma noche, el patito feo recibió un sms de su amigo que no olvidará en la vida: "Será mejor que dejemos de ser amigos". Su amigo reconoció haber quedado varias veces con la destroza patitos a escondidas, sabiendo que existía cierto odio entre ambas personas. El patito feo pidió explicaciones, un porqué, pero no fue así. La amistad se rompió. El patito feo se quedó sola, hasta la chica que añadieron se fue con la destroza patitos. El resto del verano, hasta el inicio de nuevo curso el patito vivió recluido en su celda de cristal.

El nuevo curso comenzó normal, incluso seguían yendo a la misma clase, y antiguos compañeros vieron el cambio tan brutal: de ser inseparables a no hablarse. Pero el patito seguía solo. Se había quedado sin su aliado, sin su compañero de fatigas. Y volvió a llegar el verano. Tenía compañeros, amistades de clase, pero no se les podía considerar amigos, esa gente ya tenía sus grupos formados y no parecía que hubiera intención de querer agregar al patito a sus filas.
Ese nuevo verano el patito se reencontró con unas compañeras de colegio que repitieron el último curso y estuvieron hablando largo y tendido. Una de ellas pidió el teléfono al patito, para llamarlo más veces cuando salieran. Y así el patito encontró un grupo nuevo, un grupo bastante amplio, eran casi 20 colegas. Quedaban los fines de semana, en verano todos los días...

Pero con el paso de los días, cada persona tiene más claro lo que le empieza a gustar, unos la fiesta y otros la tranquilidad, unos ir de bar en bar y otros el arte del cine... asi que el grupo se fue dividiendo; al principio salían todos juntos, pero a la hora de la apertura de las discotecas, unos iban allí y el resto o bien seguían de paseo, o iban al cine. Después ya sólo quedaban los de los bares entre ellos y los del cine entre ellos. El patito feo estaba en el grupo del cine.

Iban a centros diferentes, por lo que durante el curso escolar sólo podían quedar los fines de semana. Estando en clase, nuestro patito con casi ya 17 años se reencontró en su centro con aquella antigua compañera de colegio que también la abandonó y se fue con la destroza patitos; había sido marginada por el grupo aquel, o eso fue lo que al patito le hizo creer.
El patito le dio una oportunidad más y la invitó a su grupo de amigos, y a ellos no les importó, al contrario, hicieron migas enseguida. Estuvieron juntos varios años, aunque por desavenencias algunos se fueron marchando. Lo que se conoce como incompatibilidad de caracteres. Uno de los primeros que dejó el grupo es ahora el mejor amigo del patito feo.
Fue pasando el tiempo más rápido de lo debido y a los dos años sólo quedaban 4 miembros de lo que llegó a ser un grupo de casi 20.

El patito feo, con la mayoría de edad cumplida, al acabar sus estudios decidió realizar una FP, la amiga que tenia en su centro, eterna repetidora, se fue al otro centro, y allí coincidía con el resto de los pocos miembros que ya quedaban. Aun así, seguían quedando los fines de semana para ir al cine, alquilar una peli, salir por ahí de tranquis...

En la FP el patito hizo amistades, peligrosas cabe añadir. Una de esas amistades le presentó a un posible compañero sentimental. Tuvieron una cita y pareció congeniar la cosa, por decirlo de alguna manera. Esa persona se puso en contacto con el patito, la amistad de la FP le había pasado su número de teléfono. Quedaron de nuevo, varias veces, a escondidas de la gente. Pero no todo el mundo era ajeno. El patito tenía bastante confianza en aquella chica que metió en el grupo, y emocionada con la vida, el patito le contó lo que había pasado con aquel "amor", incluso era su tapadera cuando salía para no levantar sospechas.
Su amiga de la FP le hizo un regalo muy especial por Reyes, le conto la verdadera historia de su "amor": estaba emparejado y con dos hijas. El patito no la creyó puesto que su amiga de la FP fue anterior "amante" de él y creía que lo que de verdad pasaba era que estaba celosa. Pero resultó ser verdad, estaba emparejado y tenía dos hijas.
Su pareja era familia de los peores gitanos del pueblo. Su amiga de la FP no era tan amiga, hizo al patito amante del chico, fue donde la pareja del chico y se le contó todo: le dijo quien era el patito y donde lo podía encontrar. Y lo encontró. Llamó por teléfono al patito amenazándolo de muerte, no olvidará nunca lo que oyó ese día: a mi me meterán en la cárcel y me quedaré sin mis hijas, pero a ti de debajo de la tierra no te saca nadie. Su siguiente amenaza fue: quiero hablar con tu madre, que sepa el patito que tiene, si no lo haces, me presento en tu casa con mi familia y no sales viva.
El patito, con lágrimas en los ojos, le pasó el télefono a su madre. Y hablando llegaron a un acuerdo. ¡Bendita mamá pato!.

El patito quedó castigado, incomunicado con el mundo exterior y siempre acompañado de mamá pato. Llegó el día del levantamiento del castigo del patito. Con vergüenza, con mucha vergüenza, quedó con sus amigos, y éstos le pidieron explicación de lo sucedido. El patito mintió, no se sentía con fuerzas para contar toda la historia, lo que no sabía era que su confidente del grupo, aquella a la que pidió silencio, lo vendió por unas monedas de plata. Esa tarde se acabó la vida social del patito. Sus amigos no quisieron saber nada más del patito, ni siquiera lo dejaron explicarse. El patito les avisaba de quedar e iba, pero nadie aparecía. A sus casi 20 años, perdió sus amistades y desde entonces no ha encontrado otras con quien salir, quedar, el rollo de siempre...

Ha tenido compañeros y colegas de clase, pero que sólo han sido eso. Acaba el curso y desaparecían. Amistad con caducidad.

Excepto una: aquel que abandonó el grupo con incompatibilidad de caracteres, excepto con el patito. Se convirtió en su pilar, es aquel que mantiene cuerdo al patito y no lo deja caer en la amargura de la soledad.

Hay otras personas en la vida del patito que también son muy muy importantes. Y que sin ellos, el patito no sería lo que es hoy en día: un patito... menos feo----

Me ha quedado más larga de lo que esperaba, ojalá hayáis llegado a estas líneas finales. Gracias por leerme

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