- Tenemos que buscar una fecha que nos convenga mejor. - dijo ella mientras reposaba la cabeza sobre el pecho de su prometido.
- Verano, finales de julio o primeros de agosto - decidió él sin abrir los ojos, con voz firme.
- Debemos también elegir un lugar para la ceremonia, donde se puedan trasladar sin ningún tipo de impedimento nuestros familiares - siguió hablando ella mientras pasaba un dedo por el pecho desnudo de su amante.
- Podemos hacerlo en la playa, así disfrutan de unos días de vacaciones.
- ¿Crees que aceptarán en el juzgado que se haga en la playa en vez de en sus dominios? - preguntó entre carcajadas.
- Bueno, es nuestro dinero, nosotros pagamos, nosotros decidimos. - la besó al terminar sus palabras - además si ellos no quieren casarnos porque no seguimos sus normas, encontraremos a otro capacitado para ello que nos ayude con nuestro sueño.
- ¡Qué fácil suena todo! - dijo invadida por el monstruo de las cosquillas que su prometido había invocado.
- Nena, si pensamos que es todo complicado nos estresaremos antes de empezar.
- Son muchas cosas: fecha, lugar, invitados, ceremonia, catering, lista de regalos, trajes, anillos... y todo el caos que eso conlleva.
- Vamos a dormir, mañana decidimos mejor.
Se quedaron dormidos en el barco, aquel donde minutos antes él había pedido su mano en matrimonio (es la continuación de
http://bloggenawood.blogspot.com.es/2014/08/amor-toda-vela.html)
Les despertó el chocar de las olas contra su embarcación, mientras el sol empezaba a asomarse allá donde el mar se cortaba con el cielo.
Decidieron finalmente que la boda se celebraría en aquella playa, allí se conocieron por primera vez, allí fue donde se prometieron, estaban destinados a casarse allí. Les casaría el hermano de uno de los invitados, que casualmente trabajaba en el juzgado de allí y se ofreció a oficiar la boda. Al menos algo tenían seguro.
Lo que más problema empezaba a darles era el catering, tenían varias empresas elegidas y habían ido a probar ya varios menús, pero les parecía un precio desorbitado; su presupuesto era reducido y si dedicaban más dinero a una parte, otra se llevaría menos. Por eso optaron por realizar una lista con regalos, que incluyeron en el sobre con la invitación a su boda. Así podrían, al menos, redecorar la nueva casa donde iban a instalarse como marido y mujer.
Decidieron nombrar al padrino y a la madrina, "asesores de eventos", es decir, delegaron en ellos la elección de las flores, el arco bajo el que se iban a casar, las alianzas... detallitos sin importancia para que ellos se sintieran útiles.
Pruebas de vestuario por aquí, de peluquería por allá, de maquillaje por otro lado, sesiones depilatorias, inconvenientes de última hora con los invitados "no me sientes con tal porque no me hablo con él...", los del catering que la carpa que quieren montar es pequeña y hay que encontrar otra más grande, con lo que se incrementa el precio... caos y más caos y la fecha cada vez más cerca.
Y la fecha llegó, un sábado de verano, con el sol cayendo entre el arco de flores donde esperaba el juez, con los papeles sobre una mesita, una alfombra roja estrecha y larga dividía en dos grupos a los invitados, a la izquierda los que iban por parte de ella, y a la derecha los invitados del novio.
Llegaba la hora, la gente no paraba de hablar, no habian visto a los novios en todo el día. Llegaban tarde. Pasó media hora y otra media más, y no aparecían. Les llamaron pero el teléfono estaba apagado o fuera de cobertura. A los diez minutos apareció un concejal amigo del juez, portatil en mano y sudor en la frente. Susurró algo al juez. Colocó el portatil sobre la mesa y lo encendió. Toqueteó un poco un par de programas y la feliz pareja apareció en la pantalla:
- Hola familiares y amigos, gracias por venir a nuestra boda - comenzó ella a hablar
- Sentimos mucho no poder estar con vosotros en este día tan importante para nosotros - siguió él - pero debido a que tanto estres nos estaba superando, hemos cogido las maletas, un avión y estamos en Las Vegas. Que a respectible nos salía más barato y no nos ponían tantas pegas.
- Bien sabéis que hemos tenido que cambiar tres veces de fecha hasta dar con la que se podía, hemos ido de catering en catering a cada cual más caro y con menos comida...
- Lo sentimos por vosotros, pero disfrutad de la comida, de la playa y de las vacaciones. ¡¡Nos vemos en 15 días!!
Una boda perfecta.