"hay días que te da por revisar documentos y encuentras cosas como ésta":
Son tantas las cosas que no me atreví a decirte, y aún así, ahora, tampoco me atrevería.
Pasa el tiempo y las cosas se olvidan, los sentimientos se deterioran, se pierde el contacto.
Me hubiera gustado decirte, por ejemplo que:
- Todas las sonrisas que esbocé eran para ti, para que las vieras, para animarte.
- Esas cómplices miradas me atravesaban el corazón, haciéndome suspirar.
- Una sonrisa tuya ensombrecía mi tristeza y me obligabas a sonreír.
- Un simple roce contigo era como una bomba para mi corazón.
Comentarte también que:
- Me costaba sostenerte la mirada; el mero hecho de sentir tus ojos clavados en los míos ya me hacía temblar.
- Observaba minuciosamente tus maneras y formas, para no caer en una tentación.
Tentación en la que, por suerte o desgracia, acabé cayendo.
- Escuchaba todo lo que me decías, me encantaba tu voz. Y me seguirá encantando.
- Reconozco guardar cada uno de los momentos contigo como un tesoro.
- Obviamente, llegué a quererte hasta llorar...
Y por último, confesarte, que lo que hice por ti, no lo hubiera hecho por otra persona en la misma situación. Sin querer te quise, poco a poco, día a día; en silencio, porque aunque mis ojos te lo gritaran, nunca te diste cuenta.
Me tuviste delante. Ahora nos ha separado un muro, y ha sido la incomunicación. Perdí el juego el último día que te dije adiós.
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