viernes, 3 de mayo de 2013

Una tarde como otra cualquiera. Pensamientos de un conductor de autobús

Viernes, 18:00 pm, otro día más, la misma ruta pero distinta gente. El calor empieza a ser insoportable y conducir el autobús en estas condiciones es horrible. Bueno, vamos a ello.

Hoy parece tranquilo, hay poca gente a la que ofrecer mis servicios de conductor. La única parada del trayecto será corta.

Menos mal que la música de la radio me ayuda a hacer el trayecto más ameno. Los 40 primeros minutos son mortales para cualquiera de mi gremio, no es más que carretera y carretera, una larga y recta autovía, con el asfalto ardiendo por las altas temperaturas. Esos 40 minutos son los que tardo en hacer la primera parada y única antes de llegar al destino final. Gracias a que se ve algo de movimiento y tráfico.

Viernes, 18:40. Llegamos a la parada, medio bus fuera, un poco más y me dejan solo...

Sigamos nuestro camino. Uy, el autobús parece que pierde velocidad, qué raro... no puedo continuar, por más que piso el acelerador no aumenta la velocidad, sino que se va reduciendo poco a poco. Me orillaré un poco hacia el arcén y pararé para ver que ocurre. Ante todo no asustar a los pasajeros, por eso no diré nada de lo que pasa, que ellos saquen sus propias conclusiones.

Ummmm... parece que aquí atrás en el motor hay algo raro. Buscaré en el salpicadero algún tipo de herramienta que me pueda servir para apretar estas tuercas. Pero ante todo, reitero, no diré nada a los pasajeros, sólo son 10 minutitos de nada...

Bueno, parece que está "arreglado", vamos a ver si esto marcha...

De momento arranca. Pero sigue sin coger velocidad. Llamaré a la central para avisar del problema. Sin embargo, hablaré claro para ellos pero no lo suficientemente alto para que no me oigan los pasajeros, no quiero preocuparlos.

Tendré que continuar con los 18 Kms que me quedan a una velocidad que hasta un caracol con reúma es capaz de adelantarme... No queda otra...

Madre... y ahora toca subir el puerto, qué largos se harán estos 2 Kms... Creo que adelantaríamos más si abro las puertas y les digo a los pasajeros que salgan y empujen... Anda mira, me está adelantando una cirila...  qué simpática.

Viernes: 19:25 Bueno, 15 minutos más tarde de lo normal. Los pasajeros no saben nada, posiblemente cada uno se haya montado su película sobre lo ocurrido.
Ahora me tocará hacer algunas horas de mecánico...

Y todo indicaba que iba a ser una tarde como otra cualquiera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario