Siempre que viajo en bus escucho la misma lista de reproducción musical. Es como un ritual. Pues bien, hoy esas canciones me parecían de lo más tristes, melancólicas, llenas de corazones rotos y almas en pena. Las mismas canciones que el sábado tarareaba con una sonrisa de oreja a oreja, aquellas en las que la sonoridad de la batería y los suaves riffs de guitarra me elevaban hasta lo más alto como si de un estimulante se tratara.
Las canciones no influyen en nuestro estado de ánimo, sino que es nuestro estado de ánimo quien influye en las canciones. Es increíble. Siempre creí que era al revés.
Estabas triste, apenad@, y escuchar determinada canción te animaba... resulta que es al revés, esa canción, que produce un efecto estimulante, se convierte en la más triste historia de amor jamás relatada aun sin tratar de amor dicha canción.
Hay que joderse.
¿Y por qué?
No lo sé. Son golpes de efecto, como si de un fuerte solo de batería se tratara, que te da ese músculo llamado corazón y va acompañado de la parte negativa de tus más tenebrosos pensamientos, los cuales son como un bajo en un grupo de música, no sabes que está ahí, pero cuando aparece se nota. Es el dueto de moda, pero a veces, como en los grupos de música también pasa, se necesita una guitarra para dar más sonoridad y notarse más, y ahí es cuando aparece el tercero en discordia: la fría daga de los celos, armando más ruido con unos solos acústicos que te enfatizan todo el disco rallado de tu mente.
E intentas silenciar esa guitarra aliada con el bajo, quieres escuchar más la batería, es ella quién debe marcar el ritmo, es a ella a quién más se la debe oír, pero es imposible...
La guitarra es más y más fuerte y ruidosa cada vez y el bajo se mete bajo la piel adueñándose de la cada vez más desgastada y sin fuerzas batería.
Haz caso a tus golpes en la batería por muy débiles que sean, no dejes que la guitarra y el bajo ganen el duelo. La batería no puede morir.
Haz que tu música te haga feliz. No dejes que tu estado de ánimo influya a tu alrededor y se apodere de tus sentimientos.
Si te caes siete veces, levántate ocho.
Un placer volver a escribir unas breves líneas en mi blog, y más aún poder compartirlas con vosotros. Nos leemos :)
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