domingo, 6 de mayo de 2012

Con erótico resultado

Después de hablarlo mucho con mi mejor amigo, y como homenaje a él, he decido escribir un pequeño relato... y como dice el título, con erótico resultado.

Eran las 7 de la tarde de una fría y gris tarde de invierno. Miraba por la ventana, llovía. Tras un largo segundo salió de la habitación y se dirigió al cuarto de baño.

Abrió el grifo de la ducha, el agua caliente comenzó a salir de lo alto de la alcachofa.
Se desvistió lentamente, dejando caer su ropa con soltura y suavidad en el suelo.

Metió primero un pie dentro de la bañera, luego el otro, mientras el agua ya le recorría por el cuerpo. Estaba perfecta, a una temperatura idónea para el baño. Levantó la cabeza, el agua la golpeaba directamente en la cara y caia sobre todo su ser.
Cogió la esponja y se enjabonó lenta y parsimoniosamente todo el cuerpo. El jabón recorría sus tersos y turgentes senos, se escondía por el canalillo de la perdición de su pareja, bajaba por el abdomen y terminaba en su pubis. Bajó su mano hasta su sexo y lo enjabonó con delicadeza, mientras sujetaba la alcachofa de la ducha con la otra mano y acompañaba con un ligero movimiento...

Terminó de aclararse el cuerpo, cerró el grifo, salió de la ducha y se colocó una toalla alrededor de su cuerpo húmedo y limpio. Se secó y salió del cuarto de baño con una bata de seda negra, sin nada de ropa interior.

Entró en su habitación y se encontró a su pareja, su eterno enamorado, tumbado en la cama, con tan sólo un slip rojo puesto. Su cuerpo parecía esculpido por el mejor artista, musculado, fibroso, bien marcado... su pelo castaño estaba alborotado dándole un aire despreocupado que no hacía más que avivar el deseo sexual de ella. Sus piernas sostenían con perfecta armonía todo su ser.

Ella se tumbó a su lado, con la cabeza recostada sobre el pecho de él. Él la rodeó con su brazo, ella levantó la cabeza y le besó la mejilla. Él le correspondió con un dulce y apasionado beso en los labios. Ella se incorporó lentamente sin dejar de saborear sus labios y se sentó a horcajadas sobre la cadera de su amado, notando como se le abultaba ligeramente la entrepierna.

Ella le fue besando cada parte de su cuerpo empezando por la comisura de sus labios, la mejilla... mordió el lóbulo de su oreja con ternura y pasión. Bajó sus labios dando pequeños besos por su cuello, mordiéndolo ligeramente, haciendo estremecer a su pareja.

Siguió bajando por su pecho, besando cada músculo, hasta la linea alba, por debajo del ombligo. La entrepierna de su amado estaba muy abultada y cuanto más ella le besaba, más se le abultaba.Le bajó un poquito, sólo un poquito el slip rojo y siguió besándole.

Él no pudo más. La apartó. Se incorporó. Desató la bata de seda negra que tapaba aquel cuerpo que durante dos años le tenía loco. Agarró los pechos de su amante con suavidad, mirándolos, los besó, los mordió, ella gimió. La tumbó, boca arriba, desnudos ambos, muy pegados, se besaron de nuevo, más largo, más sensual, más tierno...

Él, sabiendo las debilidades de su amada, lamió su cuello, lo mordió... sabía que eso la volvía loca, sabía que eso la convertía en una fiera. él buscaba a la fiera, la fiera que lo cautivó, la fiera que lo tenía hechizado.
Ella rodeó con sus piernas la cadera de su maromo, cruzándolas, apoyándolas en las nalgas, empujando su sexo a ella. Ambos lo querían, ambos lo ansiaban.

Introdujo su miembro en ella, suave, lento, disfrutando cada mílimetro, gozándolo. Un leve gritito se ahogó en ella. Él comenzó a balancearse, empujando su cuerpo a ella, subiendo el ritmo, golpeando fuerte. Cada vaivén era un grito ahogado, cada vez más deprisa, mientras le besaba los pezones, ya duros, ya tiesos.

Terminaron empapados en sudor, él encima de ella, besándose, respirando con jadeos. Se miraron a los ojos, felicidad, amor... sólo eso. Y una sonrisa esbozada en los dos.


Espero que os haya gustado. Es el primero que decido escribir. Al leerlo cada cual que se lo imagine como prefiera.


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