jueves, 10 de mayo de 2012

Confesiones con el estómago vacío

¿Nunca os habéis "encariñado" de quien no debíais?
Posiblemente la mayoría diga que sí.

A aquellos que han contestado Sí: Duele, ¿verdad?
Y el día que pretendes "olvidarte" de ese sentimiento, siempre ocurre algo que impide que lo hagas: unas palabras, unos gestos, unas simples miradas, una vana conversación... Y es entonces cuando recurrimos a frases del tipo: "no puede vivir sin mí, por eso acude a mí" y nos autoengañamos.

¡¡Bendita inocencia!! Sí, con esas palabras nos estamos autoengañando. Tras el autoengaño llega la sonrisa de gilipollas. Vas sonriendo como si no hubiera más en el mundo que el afecto que esa persona ha procesado en ti.

Lalilalilá todo es felicidad.

¡JA! Esa felicidad termina cuando esa persona continúa pasando de ti y llega el decaimiento. Te sientes como un kleenex. Y te pones a recordar todos los momentos a su lado o a releer vuestras conversaciones si os habéis comunicado por algun tipo de red social o aplicación del móvil. Descubres que has sido una gilipollas, que sólo recurre a ti cuando te necesita, que para lo demás no existes... se te quitan las ganas de volver a verlo...

Aún así, lo tienes delante; lo único que tienes que hacer es estar frente a esa persona y esconder, ocultar detrás de una falsa sonrisa, detrás de una mirada ocupada por la tristeza, todo lo que por tu cabeza está pasando, todo lo que tu corazón está sintiendo y que te hace daño por dentro. Porque ves que lo que tú estás sintiendo hacia esa persona no es correspondido y en vez de derrumbarte tienes que aguantar cuando realmente lo que pasa por tu cabeza es mirarle a los ojos y decirle: "¿Por qué no te das cuenta que me tienes delante?" y vuelve el autoengaño, porque tú, como manera de autopsicología, piensas: "bueno, cuando se dé cuenta de que estuve allí, de que lo quise, lo amé y lo deseé, ya no estaré para él"

Jajajajajajajajajajaja, perdonad que me ría, pero aunque te digas esa frase a ti mism@, sabes que si esa persona te dice "ven", lo dejas todo.

Esto ocurre día tras día, y pasan las semanas hasta que cierto día, esa persona te comenta que tiene "algo" con otra persona. Ahí, ahí es cuando realmente te das cuenta de la cantidad de estupideces que has llegado a hacer, te das cuenta del comportamiento tan subnormal que has tenido, y llegas a la conclusión de que es hora de cambiar. Que es hora de olvidarlo. Y te lo propones y si te acompaña la famosa fuerza de voluntad, podrás conseguirlo. El tiempo pone a cada uno en su sitio.

Y si pensáis que estoy equivocada en estas palabras, quien realmente se equivoca, sois vosotros. Como pone en el título son "confesiones".

No hay comentarios:

Publicar un comentario