¡¡Lo que lo echaba de menos un sábado!!
7 a.m. Suena "The Deepest Blues Are Black" como alarma en mi movil... "¿Pero, qué cojo...?" pensé...
acto seguido recordé que hoy volvía al trabajo.
Me levanté, desayuné, me preparé y a las 7.55 salí de casa, hoy abriamos a las 8.10.
Amaneció frío. Demasiado frío como para pensar.
Atisbé el horizonte, ví la peluquería a lo lejos, ya tenía a 3 señoras en la puerta y no eran ni las 8.05... Bostecé. "Hoy va a ser un día largo" me vino a la cabeza.
Llegué a la puerta, "llevamos desde antes de las 8 esperando" (¡¡cómo añoraba esta frase!!) miro el reloj y con mi mejor sonrisa las digo: "ya, pero os dijimos que hasta las 8.10 no abriamos, y son las 8.05" (¡¡yo había llegado 5 minutos antes de la hora!! ¿y así me lo agradecen?... ¬¬)
Habemus boda... lo q significaba ir más a contrarreloj de lo que ya supone una mañana en la peluquería, y para hacerlo más emocionante aún, la hija de la jefa... ¡¡de parto!!,
Pero supimos mantener la calma y llamamos a los refuerzos, su hermana, también peluquera de profesión. (¡¡salvadas!!)
La mañana transcurrió como cualquier sábado de trabajo... larga, sin descanso, de pie, lavando cabezas, recogiendo rulos, secador de mano, tintes... lo típico...
Llegó la hora de recojer, casi las 15.00 de la tarde... a esas horas no sé si lo que tenía era hambre o sueño, o una mezcla de ambas, quizá el dolor de pies mitigaba esa sensación en el estómago acrecentada con los múltiples bostezos que tuve que negarle a mi cuerpo.
Pero todo salió bien, como todos los sábados. Aquellos sábados que ya echaba de menos.
Quiero más bodas, quiero más comuniones, quiero trabajar más sábados y sentirme tan realizada como antes
No hay comentarios:
Publicar un comentario