viernes, 10 de abril de 2015

Momentos de autobus. Parte 1

Existe una rara fauna que puedes llegar a encontrarte en el autobús y, dado a que he de utilizar ese transporte, he oído y visto cosas podríamos llamar "giliflauteces varias":

- Señoras que...:
...son tan ansiosas que no habiendo terminado de bajar los pasajeros, ya están subiendo ellas. ¡¡Pero espérese señora!!
...son tan cansinas que aunque el conductor le esté diciendo "Señora, no, que cambiamos de conductor, espere para subir", ellas tienen que entrar en el bus por sus narices.
...son como fantasmas silenciosos y ansiosos. Esta señora se caracteriza porque está detrás de ti en la fila, de las primeras, y se pega tanto a ti que sientes su aliento en la oreja y, así sin venir a cuento, te la encuentras a tu derecha tan pegada a ti que te mete tal susto que rebotas y muy bajito la maldices... pero en un rápido movimiento ¡ZAS! aparece por tu izquierda, casi empujándote, metiéndote prisa para entrar en el bus cuando el señor conductor aún no ha dado los billetes.
...van hablando de sus cosas y en un intervalo entre canción y canción de tu música, oyes "en cuanto pongo el WiFi me la chupa". Así, literal. Se callan y cambian de conversación. Aún quiero pensar que hablaban de la batería del móvil.

- Señor agorero: es ese hombre, de edad entre avanzada y toca narices, que se queja por todo. Situación: te dan la oportunidad de viajar en un microbus 10 minutos antes de la hora prevista en el bus normal. Lo que a cualquiera le parecería bien, a este señor le parece "una tomadura de pelo" y "que él no ha pagado un viaje para ir montado en ese cacharro, y encima atrás del todo, donde está la rueda" (eso le pasa por llegar el último, que hubiera madrugado más) y no contento con eso, añade "¿y si ocurre un accidente qué?"

- A veces observas escenas de las cuales no sabes cuál será su desenlace y, como el viaje es largo y aburrido, te da por inventarte un final:
... son las 8.50 de un miércoles no muy especial. Hay sueño y lo sabes. Llegas a la estación de autobuses cargada de ilusión y una mochila. Allí ves a un hombre un pelín andrajoso y desarrapado, con barba de varios días y una ropa que seguro andaba sola, escoltado por un policía de uniforme. A los 5 minutos llega un autobús destino hacia el sur al que se acercan el policía y el hombre. El policía saca dinero y le paga un billete al hombre, el cual está echándose un último cigarro. En esto que aparece otro miembro policial de uniforme, y se dirige a ellos. A los 2 minutos, el hombre de la mochila sube, el autobús cierra sus puertas, se marcha y con ello los policías.
- Con esto se me ocurren dos posibles finales:
1. El hombre es un detenido al cual se le olvidan esposar al asiento y en vez de llegar a la parada que tenían prevista, se baja una antes y se escapa.
2. El hombre no tenía dinero para volver a casa tras una escapada o excursión y la policía lo ayudó.


Hasta aquí la primera parte. Habrá más, es lo que tiene usar el autobús dos veces al día, cinco días a la semana. Nos leemos.

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