martes, 10 de diciembre de 2013

2013. Una noria anual

Sí. Hoy toca hacer balance de cómo fue el año. Un año de subidas y bajadas, de ahí lo de "noria anual". 12 meses, 12 recuerdos, 12 momentos... Let's go!!

- ENERO: empezó el año como terminó el anterior: estudiando. Dietas y más dietas, exámenes, trabajos que no sabía por donde empezar... el agobio en estado máximo. O al menos eso me parecía a mí. Y no me equivocaba, ya que al mes siguiente...

- FEBRERO: ... más de lo mismo. Se concentró toda la materia de 3 meses en 28 días. Nadando entre apuntes. La dietoterapia me salía por las orejas. Entregar trabajos mierdosos, exámenes finales. Sólo tres asignaturas que fueron de lo peor. Mucha materia, poco tiempo. Pero, al fin y al cabo, todo da sus frutos.

- MARZO: ¡¡aprobada!! wiiiii. Iba a realizar las FCT en un laboratorio de análisis de alimentos. Un sueño, que meses más tarde se convertiría en la mayor de mis pesadillas. La parte romántica de la fecha la pone el segundo "no aniversario" con la mayor de mis debilidades.

- ABRIL: Para estar de prácticas no remuneradas la de horas y trabajo que se echaban. Como un trabajador más. Ese mes, sudé sangre. Literalmente. 4 puntos de sutura en el dedo índice de la mano izquierda. Dos semanas que parecía E.T. señalando "mi casa". Pero, la de risas que nos echamos.

- MAYO: El mejor mes, y no porque alcanzara el cuarto de siglo, que también, sino porque fue el mes de los cambios. Se acabaron las prácticas. Fue un final de ciclo. ¿Qué se supone que iba a hacer ahora? Además, mi graduación del FP, otro bello recuerdo con debilidad incluida.

- JUNIO: tachín, tachín... Fue terminar las prácticas y empezar a trabajar. ¡¡Enchida de orgullo!! Iba a seguir en el mismo sitio donde hice las prácticas pero ya no gratis... Y se acabó mi tiempo. No había para más. El laboratorio llenaba mis horas. A veces de mañana, a veces de tarde... los sábados, los domingos... ¿Vida? ¿Qué es eso? ¿Se come?

- JULIO: Primeros "tira-y-afloja" en la empresa. ¿Por qué no se me dijo que las cosas se estaban haciendo mal?, sino que me van cayendo mini broncas con cuentagotas cada vez que aparece algo que no debería estar hecho así. Joer, que digan cómo se hace bien desde el principio, ¿o no?

- AGOSTO: Mi compañera, de baja. ¡¡Qué disgusto!! En aquel momento no sabía la que se me venía encima... aiiiii si lo llego a saber... De primeras, adiós al cambio de turno: sólo turno de mañana hasta nuevo aviso. De segundas: cambios y más cambios. Este formato ya no, cambia lo anterior, esto así, esto asá. eeeeehhhh!!! ¡¡que solo tengo dos manos!! ¡¡Que no me puedo dividir en 4!! Pero como quien oye llover.

- SEPTIEMBRE: anda mira, hay pelo mío por todas partes: la ducha, la ropa, las sábanas... es tocarme la cabeza y venga a salir pelo de la nada... y más cambios en el laboratorio... pero con sólo dos manos.  Aun pienso, como fue posible que llegara a hacer el trabajo de 4 personas yo sola en un solo turno...  ¡¡Superwoman!! o algo parecido, con estrés y sin comer.

- OCTUBRE: explotó la liebre. Tomé una decisión, no podía más. Todos los días eran malas caras, malas contestaciones, mal trato... desprecio tras desprecio. O cambiaban las cosas o me iba. Aunque la decisión estaba tomada, iba a irme sí o sí. El cuando aún no se conocía, y como cada vez se sacaban más cosas hechas mal por mí de la manga, sólo era cuestión de esperar. Una espera eterna. Y para colmo de males, sin casa. El lugar donde pasaba mis ratos muertos, a la venta... y vendida. Tenía que dejar ese lugar y buscar otro antes del 31 del mes... Anda mira... más pelo de la nada... o del todo...
Lo bonito del mes: un amor canario de 15 días. A día de hoy le quiero un montón y me alegro de ser su amiga ^^

- NOVIEMBRE: Se confirma la noticia. Ni ellos me renuevan el contrato ni yo quiero seguir. Ale, toma tus vacaciones y vete, pero antes enseña al nuevo. Quizá una gran noticia, fue enterarme que estaban muy agobiados y las cosas no salían al día. ¡¡¡Que les peten el culo!!!
Lo positivo de este mes es "cariñito". Un gran amigo que conocí, que "preparó" para mí la cena romántica que nunca tuve, con velitas. Un amigo que trajo una chimenea a mi casa, para elevar la temperatura de la zona, con musiquita romántica de fondo; un amigo que cualquier pequeño detalle suyo, era un enorme regalo para mi. Y me enseñó el péndulo de la Facultad xDD jajaja. Es lo que más hecho de menos. El péndulo no, a él.

- DICIEMBRE: el mes en el que escribo esto. Con todo vendido. En el INEM, sin chimenea y en busca y captura de un nuevo empleo. Eso sí, recuperando el pelo perdido. No hay mal que por bien no venga. Perdí un empleo pero gané en salud.


Un año más intenso de lo que parece, pero hay ciertos detalles y cosas que un acuerdo de confidencialidad no me permiten contar. Aún así, los momentos malos son más numerosos que los buenos. Pero los buenos, han sido tan buenos, que superan a los malos con creces.
Gracias a los que hicieron de mi 2013, una noria anual. Sin ellos no sería lo que ahora soy.

lunes, 21 de octubre de 2013

La importancia de una mierda. Capítulo 2: "Amistad: ¿Realidad o utopía enmascarada?"

Presumimos de amigos. Y no lo son.
Los amigos son aquellos que están ahí y no necesitan preguntarte "¿estás bien?", saben de sobra que no lo estás.
Los amigos son aquellos que ante cualquier situación procuran ayudarte dando lo mejor de sí mismos.

Confundimos la palabra "colega" con la palabra "amigo".

Un amigo no te deja tirado de la noche a la mañana.
Un amigo, ante un problema contigo, no te abandona sin dejarte explicar antes.
Un amigo, por muy lejos o difíciles que estén las cosas, no deja de "estar ahí" a su manera.
Un amigo no se ríe si te caes, sino que te ayuda a levantarte, y si hace falta, se tira al suelo contigo.
Un amigo te hace ver la realidad que por tus propios ojos no llegas a alcanzar a ver.
Un amigo te cubre las espaldas sin que se lo pidas, y no traiciona a la mínima presión.

Un colega es aquel tipejo que un día se lleva genial contigo y al siguiente eres un extraño para él.
Un colega es alguien con quien ponerse al día una vez cada 3 meses, si acaso.
Un colega pasará de ti el día menos pensado. Se hacía pasar por amigo, pero tras la dejadez, se ve realmente lo que era: un colega, un conocido, un interesado, uno más en la lista de amantes.
Un colega, es un compañero de clase, un pseudo-amigo cuya duración viene marcada por la duración del curso. Como si llevara pilas alcalinas de los chinos. Es un amigo con fecha de caducidad.

Si realmente nos parásemos a pensar quiénes son amigos y quienes colegas. Los amigos de verdad los contaríamos con los dedos de una mano. Y si necesitas las dos manos, ahí hay algo que sale mal. Alguno es aún un colega encubierto.


Jorge, esta entrada te la dedico personalmente y en exclusiva para ti. Por ser un amigo de verdad. Mi gran amigo, mi gran Jorge.


martes, 15 de octubre de 2013

La importancia de una mierda. Capítulo 1: "el amor es una jodida estafa"

Sí. Lo das todo para que te den por culo.
Perdonad mi lenguaje. Pero a veces, ¿para qué dar rodeos y hablar con florituras? No sirve para nada.

Y el amor tampoco.

Quizá penséis que hablo desde el más reciente despecho y desamor, y sí, tenéis toda la razón.

La felicidad, ilusión, esperanza, que el amor te promete y te da... a la mínima te la quita, o más bien te la arranca de cuajo. Así, para que duela menos... ¡¡los cojones no duele!!

¿Y qué haces cuando te sientes la mierda más apestosa, pisada y esparcida por el suelo?
Revolcarte en ella. Literalmente.

Y miras y ves y lees y recuerdas... y lloras y el apetito vuela horas y horas, sin rumbo. Pasando de un "a la mierda el amor, estoy hasta los mismísimos" hasta un "no puedo estar sin él".

Así es siempre. Una estafa en la que se cae continuamente. Y yo he vuelto a caer. Y no será la última la vez. Y estoy hasta los mismísimos. Siempre la misma pu... piedra en el camino.




Y llegará el día en el que me trague mis palabras, pero al menos, me he desahogado un rato.
Gracias por leerme. No os toméis las cosas demasiado en serio o saldréis perjudicados. Es un consejo que doy

lunes, 30 de septiembre de 2013

Murphy y su complot. Primera parte

No existe mayor tocapelotas en el mundo que supere a nuestro cerebro. Bueno si, un tal Murphy. Pero están compenetrados, trabajan juntos.

Es verdad, y lo sabéis. Os estáis mintiendo si lo negáis. Es un hecho psicológicamente probado. Probado por mí.

Estáis tan tranquilos en vuestra casa, sentados en el sofá, viendo una película, cuando aparece una escena, la cual os evoca un recuerdo pasado debido a que os sucedió algo muy parecido. Y, sin saber como, habéis dejado de prestar atención a lo que estabáis viendo para poneros melosos recordando ese beso, ese encuentro, esa recreación de "¿amor?"... Y te jode. Pero lo dejas pasar, ha sido un momento de debilidad.

Jajajajajaja, tras la debilidad, quien anda agazapado esperando es el maldito Murphy. Sí, el de las leyes, el de las películas de "Superdetective en Hollywood" y "Dr.Dolittle", ese mismo, sí xD

¿Y a qué se dedica este buen hombre cuando no está haciendo pelis? A joderte fastidiarte básicamente. Te evoca recuerdos sin venir a cuento, sin un porqué. Y cuando has caído en su trampa, te pone delante de tus narices a la persona del recuerdo, pero no en recuerdo, sino en cuerpo, (¡y qué cuerpo!) y otra vez la picha cabeza hecha un lío. 
Porque, sin comerlo ni beberlo, sin esperarlo, el cuerpo te abraza. Así, sin más. Un año sin noticias y zasca, de primeras un abrazo con el que te tiemblan las piernas. Eso no lo ha hecho el cuerpo, ha sido Murphy.

Y es que Murphy tiene un plan para ti. Cuando ya has relanzado tu vida "sentimental", cuando ya tenías a ese cuerpo completamente abandonado en la cuneta de la menos transitada carretera, llega Murphy disfrazado de abrazo y se cuela en tu cerebro. Y todo se va la mierda. Vuelven los recuerdos, vuelves a querer saber de ese cuerpo, te entra el mismo sentimiento que la primera vez; y te pones a pensar cuándo fue eso y miras el calendario. Y te sorprendes al descubrir que sólo faltan unos días para que se cumplan 2 años de ese momento.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Cinco metros cuadrados

Donde trabajo hay una estancia pequeña, donde vamos guardando aquellas cosas utilizadas cuya vida útil ha perecido. Es una sala pequeña, de unos cinco metros cuadrados, quizá alguno más si quitamos las estanterías. Pues bien, desde hoy, ese es mi cuartito preferido.

Todos días, en la hora anterior para acabar mi turno, llevo todos los papeles y demás material que ya no se van a usar a dicha sala. Sólo 4 personas tenemos la llave de la misma. Dos en mi turno y otras dos personas en el otro turno. Y, como siempre y para no variar, intento llevarlo todo en un solo viaje.

Hoy era un día tonto, de esos días de manos de mantequilla y piernas de regaliz; todo se caía, todo se rompía, no daba pie con bola. Con una torre de material entre mis brazos que me impedía ver los pasos que daba, intenté de cientos de formas atinar con la llave y la cerradura de mi amado cuarto. Las llaves al suelo, como era de esperar en un "Día-Murphy".

De una estela de humo invisible apareció mi compañero, el otro portador de la llave de mi turno, como si de un príncipe se tratara dispuesto a salvarme. Iba tan en mi mundo que no le oí cerrar la puerta con llave cuando entramos.

Dejamos las cosas en su sitio previamente establecido, entre risas, chistes y sonrisas. Pero me bloqueó el paso antes de llegar a la puerta. Me hizo retroceder sobre mis talones hasta el trozo de pared libre más cercano, mientras de su boca salían las más bellas palabras que nunca había escuchado: "quiero que seas mía", "hace tiempo que siento por ti lo que por nadie", "muero por sentir esa sonrisa en mi boca".

Era un hecho evidente que entre los dos siempre hubo mucha química, la cual se iba a transformar en física si nadie hacía nada por evitarlo. Y estaba claro que ninguno de los dos iba a hacerlo. Así que... nos dejamos llevar, en apenas cinco metros cuadrados, (esperamos, insonorizados), envolviéndolo con nuestras respiraciones elevadas a la enésima potencia, con gritos ahogados y un desenfreno irracional.

Terminamos nuestro turno allí, en mitad del cuartito, resoplando, con cientos de papeles y otros útiles siendo testigos de nuestro affaire. 

Salimos de allí con la promesa de encontrarnos mañana. Espero que él lo desee tanto como yo. 

viernes, 6 de septiembre de 2013

Y si te la sopla... bien por ti

Llega un momento en la vida en la que todo te empieza a dar igual.
Que ya es hora de ir a tu rollo y dejar de hacer lo que los demás creen según ellos que está bien y comenzar a hacer lo que tú piensas que es lo correcto, dejándote llevar más por tu impulso y razón que por otros motivos que pueden llevar a confusión, como es el corazón.

Intuición. La intuición no falla. Esa primera sacudida que nos da cuando conocemos algo nuevo. Eso es lo que debería movernos, y digo debería porque en el fondo no lo hace. Debería hacerlo, pero nos da miedo dejarnos llevar por la intuición y comenzamos a darle vueltas a la "idea" que nos ronda.

Si o no. Blanco o negro. Arriba o abajo. Y al final tantas dudas disipan la intuición.

Y nos vamos a la mierda, inexorablemente.

Por eso os animo a que si pensáis que es blanco a la primera, digáis blanco, aunque el resto diga negro. Que no os obliguen a decir negro cuando no lo es. Tened personalidad y no os dejéis llevar. Y si te la sopla,... bien por ti, más me la sopla a mí.

Posiblemente esto caiga en saco roto, al igual que el resto de mis entradas de blog, pero me conformo con que una persona, una sola persona, reflexione sobre esto. Con eso, me doy por conforme.

Mantendremos el contacto.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Pequeños fragmentos del interior 5

"Te quiero" ...
... y rompiste mis esquemas.

"Te quiero" ...
... y mandé por tu culpa mis ideales a la mierda.

"Te quiero" ...
... y abriste un nuevo mundo bajo mis pies.

"Te quiero" ...
... y abandoné esta vida para juntarme a ti.

"Te quiero" ...
... y la tonta fui yo por creerme esta vil mentira.

miércoles, 3 de julio de 2013

De arriba a abajo en cero coma

¿Alguna vez te has sentido como un pañuelo de papel, que sólo se acuerdan de ti cuando te necesitan y porque no tienen otra cosa mejor que hacer?

¿Alguna vez has pensado que si no estuvieras nadie te echaría de menos, que sólo estás ocupando un espacio en el mundo que podría ocupar otra persona que se lo merezca más que tú?

Sin más compañía que esa soledad que te acompaña, empañada por las lágrimas derramadas por una tristeza desconsolada, viendo la vida pasar, sin pena ni gloria, día tras día, y sin cambio alguno. Deseando empezar de cero en un nuevo lugar.

La peor decepción es la que te llevas cuando estás ilusionado con algo/alguien y te das cuenta que por muchas cosas bonitas que te haya dicho, no eres tan importante como creías. Sólo quieres llorar, llorar hasta reventar, sin consuelo... porque es un día y otro, y otro, y otro... y has tragado tanto que al final acabas explotando. Y te quedas por los suelos, sin importar una mierda al mundo. Siempre excusada nunca siendo la excusa. Dolor. Sólo sintiendo dolor. Una opresión fuerte en el pecho. Lágrimas. Muchas lágrimas. Desconsuelo. Para nada. Para seguir después llenándote de más mierda. Hasta que tras más negativas vuelves a caer. De arriba a abajo en cero coma. Pero te niegas a abandonar. Abandonar es de cobardes. Y lo intentas cuando las aguas vuelven a su cauce y crees que navegas bien. Pero es sólo un espejismo. Estás arriba. Y vuelves a caer.

Eso es la vida, subidas y bajadas. Subiendo poco y bajando cada vez más. Y dolor. Más dolor que alegrías.

lunes, 1 de julio de 2013

Con la música a otra parte

Siempre que viajo en bus escucho la misma lista de reproducción musical. Es como un ritual. Pues bien, hoy esas canciones me parecían de lo más tristes, melancólicas, llenas de corazones rotos y almas en pena. Las mismas canciones que el sábado tarareaba con una sonrisa de oreja a oreja, aquellas en las que la sonoridad de la batería y los suaves riffs de guitarra me elevaban hasta lo más alto como si de un estimulante se tratara.

Las canciones no influyen en nuestro estado de ánimo, sino que es nuestro estado de ánimo quien influye en las canciones. Es increíble. Siempre creí que era al revés.

Estabas triste, apenad@, y escuchar determinada canción te animaba... resulta que es al revés, esa canción, que produce un efecto estimulante, se convierte en la más triste historia de amor jamás relatada aun sin tratar de amor dicha canción.

Hay que joderse.

¿Y por qué?

No lo sé. Son golpes de efecto, como si de un fuerte solo de batería se tratara, que te da ese músculo llamado corazón y va acompañado de la parte negativa de tus más tenebrosos pensamientos, los cuales son como un bajo en un grupo de música, no sabes que está ahí, pero cuando aparece se nota. Es el dueto de moda, pero a veces, como en los grupos de música también pasa, se necesita una guitarra para dar más sonoridad y notarse más, y ahí es cuando aparece el tercero en discordia: la fría daga de los celos, armando más ruido con unos solos acústicos que te enfatizan todo el disco rallado de tu mente.
E intentas silenciar esa guitarra aliada con el bajo, quieres escuchar más la batería, es ella quién debe marcar el ritmo, es a ella a quién más se la debe oír, pero es imposible...
La guitarra es más y más fuerte y ruidosa cada vez y el bajo se mete bajo la piel adueñándose de la cada vez más desgastada y sin fuerzas batería.

Haz caso a tus golpes en la batería por muy débiles que sean, no dejes que la guitarra y el bajo ganen el duelo. La batería no puede morir.

Haz que tu música te haga feliz. No dejes que tu estado de ánimo influya a tu alrededor y se apodere de tus sentimientos.

Si te caes siete veces, levántate ocho.


Un placer volver a escribir unas breves líneas en mi blog, y más aún poder compartirlas con vosotros. Nos leemos :)

domingo, 26 de mayo de 2013

La inspiración ha muerto, larga vida a la inspiración...

Tengo delante una hoja en blanco, esperando que la escriban, pero la inspiración es amante traicionera y parece que tarda en llegar.
Mientras tanto, le doy vueltas a la cabeza, pensando qué podría escribir.

Abrí este blog hace un año, con una clara intención: escribir mis inspiraciones diarias, aquellas historias que se me ocurrían viajando en el bus o cuando salía a prácticar algo de deporte, escribir pequeños fragmentos de vida pasada, como si de un diario se tratara.
No hace falta hacer los cálculos para comprobar que he fallado en el intento.

La inspiración es algo que llega, no se puede buscar, cuando se busca se corre el riesgo de que pase lo que me está pasando ahora mismo, que llegue la desesperación. Quizá mi vida sea demasiado aburrida y por eso no puedo deleitaros con algo conmovedor, inspirador o humorístico. Podría tirar del ahora típico tópico "es que estoy en crisis" y sería tan real como la vida misma, o también podría contaros la historia trágica de mi vida. Pero no quiero aburriros con banalidades.

Pido disculpas por esta entrada sin sentido, no volverá a ocurrir. Pero a veces una necesita desahogarse escribiendo aunque sean cosas que no guarden relación en sí mismas. He ahí la complejidad de la mente humana...

Y sin más, me despido y os prometo que la próxima entrada tendrá más sustancia. No dejéis de leerme. Se os agradece siempre

viernes, 3 de mayo de 2013

Una tarde como otra cualquiera. Pensamientos de un conductor de autobús

Viernes, 18:00 pm, otro día más, la misma ruta pero distinta gente. El calor empieza a ser insoportable y conducir el autobús en estas condiciones es horrible. Bueno, vamos a ello.

Hoy parece tranquilo, hay poca gente a la que ofrecer mis servicios de conductor. La única parada del trayecto será corta.

Menos mal que la música de la radio me ayuda a hacer el trayecto más ameno. Los 40 primeros minutos son mortales para cualquiera de mi gremio, no es más que carretera y carretera, una larga y recta autovía, con el asfalto ardiendo por las altas temperaturas. Esos 40 minutos son los que tardo en hacer la primera parada y única antes de llegar al destino final. Gracias a que se ve algo de movimiento y tráfico.

Viernes, 18:40. Llegamos a la parada, medio bus fuera, un poco más y me dejan solo...

Sigamos nuestro camino. Uy, el autobús parece que pierde velocidad, qué raro... no puedo continuar, por más que piso el acelerador no aumenta la velocidad, sino que se va reduciendo poco a poco. Me orillaré un poco hacia el arcén y pararé para ver que ocurre. Ante todo no asustar a los pasajeros, por eso no diré nada de lo que pasa, que ellos saquen sus propias conclusiones.

Ummmm... parece que aquí atrás en el motor hay algo raro. Buscaré en el salpicadero algún tipo de herramienta que me pueda servir para apretar estas tuercas. Pero ante todo, reitero, no diré nada a los pasajeros, sólo son 10 minutitos de nada...

Bueno, parece que está "arreglado", vamos a ver si esto marcha...

De momento arranca. Pero sigue sin coger velocidad. Llamaré a la central para avisar del problema. Sin embargo, hablaré claro para ellos pero no lo suficientemente alto para que no me oigan los pasajeros, no quiero preocuparlos.

Tendré que continuar con los 18 Kms que me quedan a una velocidad que hasta un caracol con reúma es capaz de adelantarme... No queda otra...

Madre... y ahora toca subir el puerto, qué largos se harán estos 2 Kms... Creo que adelantaríamos más si abro las puertas y les digo a los pasajeros que salgan y empujen... Anda mira, me está adelantando una cirila...  qué simpática.

Viernes: 19:25 Bueno, 15 minutos más tarde de lo normal. Los pasajeros no saben nada, posiblemente cada uno se haya montado su película sobre lo ocurrido.
Ahora me tocará hacer algunas horas de mecánico...

Y todo indicaba que iba a ser una tarde como otra cualquiera.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Pequeños fragmentos del interior 4

"hay días que te da por revisar documentos y encuentras cosas como ésta":

Son tantas las cosas que no me atreví a decirte, y aún así, ahora, tampoco me atrevería.

Pasa el tiempo y las cosas se olvidan, los sentimientos se deterioran, se pierde el contacto.

Me hubiera gustado decirte, por ejemplo que:
- Todas las sonrisas que esbocé eran para ti, para que las vieras, para animarte.
- Esas cómplices miradas me atravesaban el corazón, haciéndome suspirar.
- Una sonrisa tuya ensombrecía mi tristeza y me obligabas a sonreír.
- Un simple roce contigo era como una bomba para mi corazón.

Comentarte también que:
- Me costaba sostenerte la mirada; el mero hecho de sentir tus ojos clavados en los míos ya me hacía temblar.
- Observaba minuciosamente tus maneras y formas, para no caer en una tentación. 

Tentación en la que, por suerte o desgracia, acabé cayendo.
- Escuchaba todo lo que me decías, me encantaba tu voz. Y me seguirá encantando.
- Reconozco guardar cada uno de los momentos contigo como un tesoro.
- Obviamente, llegué a quererte hasta llorar...

Y por último, confesarte, que lo que hice por ti, no lo hubiera hecho por otra persona en la misma situación. Sin querer te quise, poco a poco, día a día; en silencio, porque aunque mis ojos te lo gritaran, nunca te diste cuenta.

Me tuviste delante. Ahora nos ha separado un muro, y ha sido la incomunicación. Perdí el juego el último día que te dije adiós.

domingo, 28 de abril de 2013

Él & Ella

Era una tarde de invierno como todas, fría y tediosa, oscura y sombría, lluviosa, pero aún así era perfecta. No tenía nada que hacer salvo escuchar el guitarreo de las gotas frente a la ventana. Eso le relajaba, le sumía en una profunda tranquilidad. Se quedaba absorto en sus pensamientos, dando mil vueltas en ellos a sus quehaceres, a sus responsabilidades, a sus sentimientos. Vivía con una hoja de papel al lado, donde siempre escribía aquellas frases sin un significado específico que esperaba poder unir y formar una declaración, una intención, un logro, que le sirvieran de inspiración.

Su princesa, su musa, por quién había luchado guerras imposibles en el alma, aquella que le desvelaba en la madrugada con un beso soñado; ella ya no estaba, ella necesitó desaparecer. A ella le prometía esos amaneceres prohibidos y ocasos en silencio; para ella eran esos "te quiero" jamás pronunciados, esos besos que se quedaron vagando por el aire y que no la llegaron, esas caricias que morían en su mente sin ser transformadas en una realidad.

Él la lloraba todas las noches, ¿ella lloraría alguna vez por él? Sus pensamientos negativos le impedían dormir, ni siquiera conciliar levemente su sueño. Lloraba hasta el agotamiento.

Esa misma tarde de invierno, fría y tediosa, oscura y sombría, lluviosa, tras dos años de perfecto ritual guardó el último papel escrito en un cajón junto a los otros, sin un orden apropiado. Abrió el ventanal, una brisa invernal inundó toda la estancia, se dejó llevar con lágrimas en los ojos. Sabía que ésa era la única manera de volver a estar con ella.

lunes, 25 de febrero de 2013

un amor de 8 minutos

Estoy en la parada del autobús. He llegado justo a tiempo, la línea 4 no llega hasta dentro de 3 minutos. Veo a lo lejos a una chica llevando una maleta dos veces ella. ¿O es la maleta quien la lleva a ella?

Malcruza la carretera arrastrando ese muerto con ruedas. Llega a mi parada. Con esfuerzo sube la maleta el leve escalón que la separa de la carretera. Ha llegado justo a tiempo, se acerca el autobús que yo pretendía coger.

La veo de reojo que se prepara, ¡¡va a coger la misma línea que yo!!
El autobús se para, abre sus puertas y no me lo pienso dos veces. Me acerco a su maleta y se la subo al autobús. Su cara es épica, está blanca, no se lo esperaba; seguro que ha pensado "mierda, pretende robarme la maleta". Me sonríe, me da las gracias tímidamente, paga su billete y se marcha deprisa al final del autobús.

Me siento tres filas de asientos por delante de ella, veo su reflejo en los cristales. Mira la carretera, pensativa. La observo hasta que llego a mi parada (aproximadamente unos 8 minutos después de coger el bus). Bajo y a través de las puertas veo que me vuelve a sonreir, dándome las gracias de nuevo.

No sé su nombre, ni su edad, ni de donde es. Sólo espero que el destino me vuelva a reunir con ella al menos una vez. A ser posible sin maleta de 7 kilos.

miércoles, 23 de enero de 2013

¿Quieres luchar?

Estoy cansada. 

Cansada de ver a energúmenos/as, de ver a esa gente que se cree superior que los demás por el puesto que ocupan. 

 Sí, me refiero a esa estirpe, llamada políticos. 

Se creen que somos tontos. Pero no, simplemente estamos cansados ya de sus interminables idas por los cerros de Úbeda a la hora de hablar. Está claro porqué cobran tanto dinero, cobran por palabra hablada, normal que se hagan de oro. 

Y todos los días es la misma historia. Y cada día se descubren más trapos sucios, que ellos se empeñan en tapar. A toda pregunta que les formulan ellos no contestan con esa claridad de la que presumen, para nada, ellos contestan con evasivas e insultando poéticamente al rival.

Al igual que yo, mucha gente está cansada. Mucha gente quiere acabar con toda esta sarta de engaños y estafas. Pero sólo tenemos eso, ese sueño, esa utopía. No tenemos los medios necesarios para acabar con ello. Pero, ¿no los tenemos o no los vemos?

Los tenemos, sí, pero no los vemos, y el motivo por el cual no los vemos es el miedo. Es ese afán nuestro por analizar los puntos positivos y negativos de todo aquello que pretendemos conseguir. Ese miedo nos lleva a ver más factibles los puntos negativos de todo. Tenemos la costumbre de buscar más las consecuencias negativas que las positivas.

Utilizamos como recurso la manifestación, pero no todos. Aun teniendo ideas apoyando las manifestaciones/huelgas no acudimos a ellas por no perder un día de trabajo estando en la situación que estamos. Dicha situación todos sabemos quien la ha forjado; sí, nuestros amigos los payasos de la tele, perdón, quiero decir, los políticos. 

Sin embargo, con esto no se soluciona nada. Ellos se ríen. Se ríen en sus casas, se ríen mientras se reúnen en carísimos restaurantes y comen vorazmente los manjares más caros y sabrosos que nadie, excepto ellos, se pueden permitir. Luego, cámara de televisión en mano, muestran cara de pena y afirman estar trabajando seriamente en todos los pormenores que están pasando los españoles. Por eso mientras se debate la privatización de la Sanidad, un derecho que deberíamos tener todos los españoles, dos políticos son "pillados" jugando con sus iPads al "Apalabrados". Y luego piden perdón. Pobres... Luego los ves llegar a cada uno con un coche último modelo con todos los lujos de serie, pobres... y poseen grandes parcelas adornadas con un lujoso chalet/dúplex con jardín y piscina en las afueras de cualquier pueblito dejado de la mano de Dios, pobres... 

¿Cómo es posible que mientras algunos se mueren de hambre, ellos posean cuentas millonarias en paraísos fiscales? Ese dinero, ¿de dónde salió? 

Métete las manos en los bolsillos. Ahí estaba ese dinero. En ese chalet que poseen, un ladrillo lo has pagado tú, una bolsa de cemento la has pagado tú. El mantenimiento del agua de la piscina la estás pagando tú con tu cada vez más escaso sueldo, mientras te devanas los sesos para poder hacer cargo a las facturas cada vez más caras de gas, electricidad y agua. 

Todos nos preguntamos lo mismo, ¿qué podemos hacer? No se nos ocurre nada. Tenemos que actuar. Dejar el miedo atrás, ir hacia adelante. Uno sólo no hace nada. La unión hace la fuerza. Busquemos todos el hacha común con el que cortar este árbol podrido. No busquemos una fecha, no les dejemos preparar un contra-ataque. Ataquemos de frente, seguros, firmes. Un grupo enfurecido de gente no puede estar equivocado.